Thot es el nombre que los griegos dieron al dios egipcio Djechuty, sin duda uno de los más importantes de su panteón.

Thot era representado por un hombre con cabeza de ibis, por un ibis o por un babuino. Es una deidad muy antigua que forma parte principal de algunos mitos de la creación en la que va acompañado de la Ogdoada, una formación compuesta por cuatro seres machos con cabeza de rana y otros cuatro hembras con cabeza de serpiente, llamados «los padres y madres de la luz». Se le suele ver representado con el cálamo y la tablilla de los escribas como, por ejemplo, en las escenas correspondientes a la pesada de las almas en el juicio de los muertos de Osiris, en donde tomaba nota del resultado que arrojaba la balanza. Era el creador de la sagrada escritura jeroglífica y señor de las «casas de la vida», lugar de enseñanza de los escribas, de los que era su patrón.

Era la representación en el mundo tanto de la sabiduría como de la inteligencia y, por decirlo de algún modo, era la mente de Ra y, sobre todo, de la inteligencia creadora. Por ello se asociaba a todas las artes y ciencias principales, como la arquitectura, la música, la matemática o la astronomía, pero también con la escritura y la palabra. Una de las representaciones presente en su jeroglífico era la de un ibis encima de una escuadra, y por ello uno de sus nombres era el de «el maestro del ángulo recto», por lo que está fuertemente asociado al diseño y a la arquitectura sagrada.

Otro de sus atributos era la de la medida del tiempo y por ello tenía un marcado carácter lunar. Por la misma razón, era el señor del tiempo y suyos eran el pasado, el presente y el futuro. En una de las leyendas más conocidas se cuenta que Shu, hijo de Ra, había separado durante todo el año a sus hijos Geb y Nut, la tierra y el cielo, con el fin de que no mantuvieran relaciones sexuales, pero en una partida de senat, Thot le ganó a Shu cinco días adicionales, los llamados «días epagómenos», y que complementaban el calendario, compuesto por doce meses de treinta días. En esos cinco días es cuando el dios de la tierra, Geb, y la diosa del cielo, Nut, tienen contacto íntimo, y así se produjo el nacimiento de Osiris, Isis, Set, Neftis y Horus «el viejo».

No es esta la única vez que Thot participa en alguno de los relatos míticos más importantes. Sirva de ejemplo su mediación en la pelea entre Horus (el hijo de Osiris) y Set, donde hace de juez al decretar que Horus es el heredero legítimo de Osiris, y también de mago, pues con su saliva pega en la cuenca vacía el ojo que Horus había perdido en la disputa y luego lo sana con su palabra. También ayuda a Isis en la búsqueda de los restos de su esposo.

El primer mes del año llevaba el nombre de Thot y pertenecía a la estación adjet o la de la inundación. Esta deidad no solo tenía el conocimiento de todas las artes y ciencias entendidas al modo clásico, si no que también era el señor de la magia, del conocimiento oculto. Esta vinculación al saber esotérico fue acogida por los griegos que, al asimilarlo con Hermes, recibió el nombre de hermético. Ya los egipcios lo denominaban semsu (el grande), de donde también se deriva el apelativo griego de trimegisto (tres veces grande).

Su ciudad, en la que tenía un templo, era Hermópolis, o en egipcio, Kemenu o «el lugar del ocho». Hoy todavía pueden visitarse los subterráneos donde se encuentra la necrópolis de las momias de ibis y babuinos en Tuna el Gebel. De su templo no se conserva prácticamente nada, aunque los visitantes pueden ver en el museo al aire libre dos imponentes estatuas de babuinos. Su nombre significa «el que mide» y él había creado las leyes naturales por las que se rige el mundo y los cielos. Todo lo creado estaba sometido a su vez a Maat, deidad y concepto egipcio que representa la justicia, el equilibrio y la verdad. Por último, recordar que también era el señor del «verbo» y la palabra, y de todos sus secretos.